Los inversores y empresarios se regocijan, dan por sentada la victoria de Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta y ya saborean reformas de libre mercado en Brasil, la economía más grande de Latinoamérica.
El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, encarcelado por intento de golpe de estado, superó las expectativas al obtener el 47% de los votos sobre el 45% que logró Luiz Inácio Lula da Silva, el actual presidente izquierdista brasileño.
Las estadísticas no son optimistas, los candidatos en tercer y cuarto lugar tienen posiciones derechistas más afines al «bolsonarismo» que al «lulismo». Haciendo una suma cruda, a Bolsonaro se le sumaría una importante cantidad de votos, mientras que Lula no tiene mucho de dónde recibir. Además, nadie que haya perdido la primera vuelta se ha convertido en presidente desde el retorno de Brasil a la democracia en la década de 1980.
La primera reacción de los mercados fue positiva, el real se fortaleció un 4.2% frente al dólar y la bolsa brasileña subió casi un 8%, cerca del récord histórico. Los inversores apuestan que con Bolsonaro se implementarán recortes presupuestarios y reformas en beneficio a los grandes empresarios al estilo del resto de gobiernos ultraderechistas de la región.

¿Hay razones para el optimismo del lado izquierdista?
No todo está perdido, aseguran desde el campo favorable a Lula. 30 millones de brasileños se abstuvieron de votar en la primera vuelta, en sus primeras declaraciones la noche de las elecciones el presidente hizo un llamado a buscar a esas personas y convencerlas.
Lula hizo énfasis en que ahora el juego es «cara a cara», un duelo directo contra Bolsonaro. Se espera que la campaña ponga el foco en las consecuencias negativas de una victoria del ultraderechista y de las tendencias «entreguistas» del bolsonarismo hacia los Estados Unidos.
¿Se viene una «sorpresa de octubre»?

El escándalo del Banco Master ha sacudido a la política brasileña y ha dañado fuertemente a Lula, pese a no tener niguna relación directa con las acusaciones, mientras que Flávio Bolsonaro está en el centro del problema por solicitarle dinero a un banquero para poder financiar una película sobre su padre. A fin de cuentas el escándalo ha dañado más a Lula por la percepción que se tiene de que es parte del sistema, mientras que Bolsonaro es visto como un outsider. La percepción es clave a fin de cuentas. Sin embargo, hay rumores de que existen sorpresas guardadas en este caso que serían muy dañinas para el ultraderechista.
Lo que es cierto, es que empieza una lucha contra el sentimiento de derrota, de un resultado adverso en el balotaje que se siente «cantado» y que puede hacer que los simpatizantes de Lula no acudan a las urnas en la segunda vuelta siendo partícipes de una profecía autocumplida.
Pero aunque Lula logre darle la vuelta a los resultados, ganar la reelección y derrotar nuevamente a un Bolsonaro, su cuarto mandato será cuesta arriba, más difícil que nunca. El Partido Liberal de Flávio Bolsonaro arrasó en el congreso, el senado y las elecciones a gobernadores, lo que será una piedra de tropiezo para un eventual gobierno del izquierdista. Pero esa será una preocupación para el mañana…




