Hasta su partido le dio la espalda y Santiago Peña, aún presidente de Paraguay, tendrá que enfrentar un juicio de destitución en el Senado por el colapso de un banco que congeló depósitos de millones de personas y desató masivas protestas.

La crisis llevó a Peña, derechista aliado de Donald Trump, a presentar su renuncia para evitar un juicio político. Sin embargo, el Congreso no la aceptó y decidió que avance el proceso de destitución.

Las calles se han llenado de manifestantes que exigen su dinero tras la caída del Ueno Bank, el banco digital más grande de Paraguay. Las cifras sorprenden, la mitad de la población paraguaya tenía depósitos en el banco que empezó a funcionar en 2022.

Peña era inversor del grupo que controlaba el banco hasta marzo del año pasado, nombró como presidente del Banco Central del Paraguay (BCP) al expresidente del Ueno Bank y rápidamente aumentó los depósitos de fondos de instituciones del gobierno en la institución financiera. El escándalo se destapó cuando la banca central intervino al banco por grave insuficiencia de capital.

La oposición señala a Peña de conflicto de intereses por haber favorecido al Ueno Bank con decisiones regulatorias y depósitos de fondos del estado, por ejemplo, además de los depósitos de los cuentahabientes, quedaron congelados fondos del Instituto de Previsión Social.

La Fiscalía General de Paraguay anunció una investigación penal contra Peña por «hechos relativos a la supervisión y resolución de Ueno Bank S.A. y a la colocación de fondos públicos en dicha entidad»

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