El caos es global, los presupuestos se ven ajustados, ir a la gasolinera se vuelve doloroso y las protestas se ven en todas partes del mundo. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es la culpable y no parece existir un fin cercano a esta situación.

Para Malcolm Moore y Sam Fleming en el Financial Times, esta crisis no es cómo ninguna de las que vimos antes por varias razones.

Los economistas no son tan pesimistas como deberían. La situación no ha sido tan mala como pronosticaban en un inicio, la economía global ha mostrado resiliencia, pero el impacto de los altos precios ya se comienza a sentir y los bancos centrales están subiendo sus tasas de interés. «Si los precios del petróleo crudo se mantienen entre 110 y 120 dólares por barril durante los próximos seis meses, el crecimiento mundial caería hacia el 2 por ciento».

Es una crisis de combustibles, no de petróleo. Los consumidores compran el producto refinado, no crudo. En esta época de guerra los combustibles han tenido mayor impacto que el petróleo por una escasez en la capacidad de refinar y los altos costos de transporte. ¿Recuerdan la otra guerra? Ucrania ha impactado con drones casi todas las refinerías rusas y de Medio Oriente las exportaciones de diésel han caído a un cuarto de los niveles antes de la guerra.

No es una crisis petrolera como en otros tiempos. 110 dólares por barril suena caro, pero no lo es tanto como antes. El precio récord del crudo Brent es de US$147.50 en 2008 que ajustado a la inflación serían US$230 por barril. Estamos lejos de esa cifra. Además, la producción de petróleo ya no está tan concentrada en el Medio Oriente y si Venezuela aumenta aún más su producción…

Los países pobres son los más afectados. Protestas en Siria, Guatemala, Bolivia… Filipinas declaró una emergencia nacional. Existe un riesgo real de que países pequeños dejen de recibir cargamento de petróleo, gas o combustibles. «El primer mundo es mejor en planear y buscar soluciones…».

La industria del petróleo tampoco sabe qué pasará. Los ejecutivos de las empresas de energía se resisten a hacer predicciones sobre lo que pasará con los precios. En parte porque no saben. Muchas empresas esperaban que los precios se dispararán, pero muchos operadores han reducido sus posiciones reaccionando a publicaciones de Trump sobre algún inminente acuerdo de paz. Además, nadie sabe cuánto petróleo se tiene realmente guardado y en qué momento no se podrá seguir moviendo crudo para que las refinerías sigan trabajando a toda máquina.

El importante rol de China en la crisis

No se dice mucho en la prensa occidental, pero China es la gran razón por la que los precios del petróleo no han explotado.

Cuando inició la guerra de EEUU-Israel contra Irán, China redujo drásticamente sus importaciones de crudo, ayudando a compensar la escasez mundial y limitando el alza de precios.

Sin embargo, ya se muestran signos de un aumento en las importaciones, lo que podría disparar los precios a nivel global. Analistas no esperan un rápido regreso a lo que se importaba antes de la guerra, pero si existe un aumento en la demanda china ante la creciente turbulencia en el mercado petrolero. (SCMP)

El dato

71% de los estadounidenses creen que Trump no tiene un plan para terminar la guerra en Irán (Fox News). En palabras de Donald Trump: «Tengo una decisión importante que tomar. ¿Quiero entrar y aniquilarlos o no? Es una decisión importante. Conmigo, cualquier cosa puede pasar». (Axios)

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