La debilidad en espionaje de Japón y su industria de alta tecnología crean el escenario perfecto para los espías rusos, luego que fueran expulsados de muchas ciudades de occidente tras la invasión rusa a Ucrania.

El New York Times revela la existencia de una unidad militar de inteligencia conocida como «20th Directorate». Fingiendo ser diplomáticos o ejecutivos, trabajan para comprar o robar tecnología de guerra y llevarla a Rusia. La persona a cargo de las operaciones en Tokio mantiene una identidad encubierta como empleado de la aerolínea estatal rusa Aeroflot.

Según Ucrania, el 90% de los milsiles y drones rusos contienen componentes japoneses. El Times reporta que Ucrania ya le presentó a Japón evidencia de que su tecnología está siendo usada en ataques rusos, el gobierno japonés no ha tomado mayores acciones.

Japón ha sido históricamente conocido como un paraíso para los espías por sus débiles leyes diseñadas después de la Segunda Guerra Mundial.

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