El Reino Unido tiene un Primer Ministro católico, Andy Burnham, el primero que ha practicado su fe toda la vida. Pero las peleas culturales de los Estados Unidos están lejos de ser una prioridad para el gobernante británico.

El vicepresidente estadounidense JD Vance, convertido al catolicismo, ha hecho de su religión el centro de una guerra cultural que lo ha llevado a pelearse con el Vaticano por sus ideas radicales en temas sociales, atacando al papa como «woke». Eso no pasará en el Reino Unido, donde la expresión de la política desde el punto de vista cristiano es muy diferente a lo que pasa en Estados Unidos.

Para empezar Burnham viajó a Roma cuando era alcalde del Gran Manchester y le regaló al Papa Francisco una camisola del Manchester United, cuando falleció resaltó su dedicación a la «igualdad y compasión por la humanidad». Esto de por si, ya marca una diferencia con lo que el ala conservadora católica estadounidense piensa. (The Guardian)

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