Una segunda vuelta entre candidatos opuestos, con visiones diferentes sobre lo que necesita Perú. Por un lado Keiko Fujimori, la candidata derechista que acarrea el legado de su padre y, alineándose con el duro tono de la derecha, hizo de la lucha contra el crimen el foco de su campaña. Por el otro está Roberto Sánchez, el candidato izquierdista que hace de la defensa de los pobres y los grupos indígenas el centro de su mensaje, reivindicando la figura del expresidente Pedro Castillo, ahora en la cárcel.
Los sondeos a boca de urna muestran un empate técnico entre los candidatos, mientras que los primeros votos contados favorecen a Fujimori, algo que se esperaba ya que reflejan el voto de Lima, la capital, más favorable a la derecha. Sin embargo, el conteo rápido de la encuestadora IPSOS le da la ventaja por la mínima a Sánchez. Esto parece una repetición de las elecciones de 2021, cuando Pedro Castillo derrotó a Keiko Fujimori.
Conteo rápido (IPSOS): Roberto Sánchez con 50.3% de los votos, y Keiko Fujimori con el 49.7%.
Los sondeos refrendan la tendencia de la fortaleza de Keiko Fujimori en Lima, importante porque tiene un tercio de la población del Perú, pero Roberto Sánchez tiene una sólida fortaleza en el sur andino. En la primera vuelta quedó claro, los primeros resultados dejaban a Sánchez en el sexto lugar, pero mientras pasaron los días y se contaron los votos de las áreas rurales del sur fue subiendo puestos hasta avanzar al segundo lugar y estar peleando la presidencia en el balotaje. Los simpatizantes de Sánchez apuestan que mientras lleguen los votos, superarán la diferencia contra Keiko.
Tras conocerse el conteo rápido, Sánchez celebró junto a sus seguidores con un tono victorioso hablando sobre lo que será su gobierno llamando a defender el voto y a respetar el resultado electoral, asegurando que «en esta noche bendita, vamos a acabar con el pacto mafioso que se ha apoderado de nuestro gobierno».
Minutos después, Keiko Fujimori habló en una conferencia destacando que existe un «empate técnico», que no hay un ganador y que sería «irresponsable» hablar de un ganador. Advirtió sobre «días largos» mientras se cuentan los votos y prometió respetar los resultados, instando a Sánchez a hacer lo mismo.





