Las drogas GLP-1 para bajar de peso, como Ozempic, parecen milagrosas contra la obesidad. Sin embargo, mientras se vuelven más populares surge un panorama más complicado. Se ha asumido que bajar de peso es igual a ser saludable, de hecho, se hablaba que estas drogas podrían hacer que colapsen las industrias de los snacks y los dulces… pero no es lo que está pasando en la realidad.
La empresa de chocolates Lindt reveló que la venta de sus productos premium creció 17% en 2025 entre los usuarios de GLP-1. Un estudio de la investigadora de mercado Circana encontró que el 15% de los hogares estadounidenses que usan GLP-1 representan el 17.5% de las ventas de chocolate.
Una primera hipótesis es que estas drogas suprimen el apetito, más no el deseo. Lo usuarios de GLP-1 siguen consumiendo alcohol, confites y hasta comida rápida, eso si, en menor cantidad y en el segmento premium. Esto implica que ese bajar de peso no va de la mano con ser saludable e ingerir los nutrientes necesarios. (Newsweek)




