El Partido Popular, la derecha tradicional, se alejó desde hace mucho del resto de partidos de Europa que han implementado un «cordón sanitario» para alejar a la ultraderecha del poder, con mayor o menor éxito. El PP ha pactado con los ultras de Vox a nivel regional y han señalado su disposición a hacerlo eventualmente para gobernar, pero ahora las relaciones entre ambos no están en su mejor momento.

Mientras el PP le sigue ofreciendo a Vox pactos, los ultraderechistas responden con desplantes y fuertes ataques. Tan fuertes, que hasta han acusado a Alberto Nuñez Feijóo, líder del PP, de ser «cómplice de un Gobierno criminal que mata a cientos de españoles», en relación a la reciente tragedia ferroviaria.

En Extremadura, el PP impulsa la investidura de María Guardiola y la respuesta de Vox ha sido un «no rotundo». En Aragón, Vox le sigue pidiendo más y más al PP aunque se duda sobre si realmente los ultras quieren un pacto. La respuesta de Feijóo es normalizar a la ultraderecha argumentado que «la gente quiere cambios», buscando gobernar sea como sea. (El País)

Del otro lado, la izquierda a la izquierda del PSOE busca reagruparse de cara a unas próximas elecciones generales. Una alianza entre Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comunes que lleva meses de trabajo y que afirman busca atraer a otras formaciones políticas, incluso a Podemos. El objetivo es simple, «ofrecer una alternativa al auge de la extrema derecha». Las dudas siguen sobre los rostros que liderarán este esfuerzo y cuál será la marca que usarán. El próximo 21 de febrero realizarán un primer lanzamiento en Madrid. (El País)

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